Huellas del pasado

El geólogo Pedro Fandos encuentra en el litoral de Valdés pruebas que apoyan la teoría sobre la existencia de una cultura minera prehistórica en territorio asturiano.

Vestigios de una civilización minera y neandertal. Es la conclusión a la que ha llegado el geólogo Pedro Fandos, investigador del Grupo de Conservación de la Minería (Grucomi), tras el análisis realizado en el litoral del concejo de Valdés. Su teoría, que desbanca todas las existentes hasta la actualidad, es para él una realidad después de confirmar que en este municipio asturiano existen “numerosas” muestras geológicas imposibles de explicar simplemente con argumentos de erosión natural.

“Hay que cambiar el chip de un hombre paleolítico sólo recolector y cazador para pasar a hablar de un hombre de amplios recursos geológicos”, afirma. El geólogo manifiesta que “en Asturias y Galicia hay muchas cavernas que en realidad son minas, talladas principalmente en dura cuarcita”. Las denomina caverminas . “Sólo en Valdés, hay un centenar y todas las explicaciones kársticas para ellas son irrisorias”, añade.

Valdés ya le ha ofrecido “hallazgos fundamentales” que apoyan su teoría, como son los diferentes rellenos conglomeráticos a partir de cantos tallados en la rasa costera. Mantiene, además, que las cavernas de las que habla han sido abiertas por el hombre y, aunque retocadas por el mar, sólo lo han sido hasta la altura de la pleamar. La intervención del hombre prehistórico en el paisaje pudo hacerse, según su teoría, en base a dos técnicas principales. Una de ellas es el uso del fuego para la fragmentación de la piedra y otra la utilización de torrentes de agua con el mismo fin de socavamiento a través de cantos rodados a modo de los actuales molinos de bolos lo que, dice, “explicaría muchas y extrañas acumulaciones de cantos en casi todo el territorio minero de la antigüedad”.

En una de esas caverminas de Valdés ha encontrado Pedro Fandos, además, la talla de un mamut. Aunque reconoce que pudo ser retocado con posterioridad, finalmente ha llegado a la conclusión de que se trata de un dibujo “auténtico”. El geólogo también ofrece como prueba de sus argumentos las denominadas uñas , marcas en las piedras que él interpreta como cinceladuras, y que hasta ahora nadie ha clasificado como obra humana. Una de las piedras más impresionantes que contienen este fenómeno la ha hallado en las cercanías de Otur. Fandos afirma ser consciente de que toda su interpretación puede crearle “enemistades” con geólogos y arqueólogos, pero está seguro de su teoría “aún cuando son frecuentes las convergencias de fenómenos naturales de disolución por presión o eolizaciones”.

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