Todo por la Regalina

La entidad, que preside Blanca Fernández Zabaleta, promueve varias iniciativas para reunir los 84.000 euros que cuesta la fiesta de Cadavedo

Jorge JARDÓN

Desde hace dos años no hace otra cosa que tener la vista puesta en la Regalina para tratar de que la fiesta de Cadavedo no sólo se mantenga, sino que siga ascendiendo escalones. Ése es el caso de María Blanca Fernández Zabaleta, presidenta de la organización y que aún cuenta con un mandato durante otros dos años. Confiesa que nada más ajeno a ella que ocupar la presidencia, pero en las pasadas elecciones, al comprobar el desánimo de la presidenta de entonces, que incluso hablaba de entregar las fiestas de Cadavedo al Ayuntamiento, se vio tan picada en su pundonor que no tuvo inconveniente en aceptar el cargo. Además, su esposo había sido presidente durante ocho años, lo que la obligaba a seguir luchando a brazo partido por mantener una tradición que vivió con tanta intensidad durante toda su vida, puesto que la fiesta cumplió el pasado agosto 75 años de existencia.

María Blanca Fernández es una trabajadora incansable e imaginativa con tal de poder sacar un euro para las fiestas de la Regalina, puesto que tiene que resultar muy complicado reunir los aproximadamente 84.000 euros que suman los gastos de los festejos. Además de la venta de los 3.000 bollos preñaos y las alfiladas y de la venta de rifas y de loterías, tiene previsto iniciar estos días un taller de costura en el que se confeccionarán trajes regionales asturianos que puedan ser vendidos en verano con la llegada del turismo. Al menos ya cuenta con ocho personas voluntarias dispuestas a hacer los trajes. No obstante, hay catorce personas que trabajan con ella en la junta directiva, todas ellas arrastradas por su pasión por la Regalina y por el despunte de Cadavedo. Pero este grupo de personas entusiastas no se conforma solamente con las fiestas, sino que su actividad abarca otros muchos campos, como son la organización de excursiones, la celebración de las Comadres o el Carnaval, así como la celebración de la semana dedicada al padre Galo, cuyo tema central es un concurso de poesía. Incluso este año se encuentran inmersas en una cuestión más complicada, la de haber tirado el hórreo viejo del campo de la fiesta y su sustitución por otro que se compró y que está siendo instalado. Han contado para ello con la subvención de 1.200 euros de la Consejería de Cultura, pero todavía han de afrontar un gasto de aproximadamente otros 5.000 euros, que irán pagando de manera aplazada acogiéndose a la buena disposición del albañil que lo está montando.
También la semana pasada celebraron la fiesta de los callos, que se corresponde con la antigua fiesta del calendario en la cual se invita a todos los vecinos del pueblo a degustar callos, los cuales van acompañados de postres que aportan las mujeres de Cadavedo. Incluso Blanca Fernández procedió al lavado y adecentamiento de cajas llenas de muñecos para regalar a cada niño con motivo de la merienda que se les ofrece a base de chocolate y alfiladas.

Aunque la acusan de pesetera, lo cierto es que para ella todo es bueno con tal de que la Regalina no pase a manos del Ayuntamiento y siga siendo patrimonio del pueblo. Incluso llega a afirmar que si la situación llegara a apremiar, ella lo arregla con su dinero, convencida de que ya se lo devolverán en su momento. Y es que, a pesar de haber nacido en Cudillero, ella se siente cadavedana, al ser el lugar en el que se enamoró, se casó, vivió muy feliz y donde tuvo a sus dos hijos. Es más, su interés por el pueblo le ha llevado a instalar un nacimiento en la fachada de su casa, con iluminación nocturna, para animar a los niños en estas fechas navideñas. De todas formas, está persuadida de que no llegará una situación de angustia, ya que se muestra agradecidísima del pueblo y de su colaboración. Y por eso piensa continuar en el cargo, mientras siga contando con un grupo de vecinos que trabajan desinteresadamente junto a ella.

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